Bedia y sus barrios

 

Mugartatza es un barrio extenso, en el que se distinguen varias barriadas, con personalidad propia. Si nos dirigimos de la plaza en dirección a Galdakao, giraremos hacia el cementerio. Este cementerio es el que ha conocido la gente de Bedia durante el siglo XX, aunque hubiera otro cementerio anterior en la plaza. Antiguamente el cuerpo del difunto lo transportaban en andas desde casa, acompañados durante todo el camino del sonido de las campanas de la iglesia. De hecho, desde el campanario se ve el cementerio, y así sabían los monaguillos cuándo llegaba el cuerpo y debían dejar de tocar.

Un poco más arriba está la ermita de San Lorenzo. Según los vecinos, un grupo de jóvenes encontraron el santo tirado en Lemoa, lo trajeron y le construyeron la ermita. La festividad se celebra el día 10 de agosto. Durante años las fiestas del barrio fueron famosas. La gente acudía con la comida a pasar el día en el arbolado que había delante de la ermita. Y después, en La Tejera, se hacían pruebas de burros, concursos de carrozas, verbenas… Hoy en día se sigue celebrando el día con una misa y un aperitivo. La función de mayordomo recae cada año en una familia; es decir, se responsabiliza del cuidado y limpieza de la ermita.

Un poco más abajo están los caseríos Mugartatza y Mugartatzabekoa. Y donde están los pabellones detrás de la ermita estaba la serradura, la fuente que abastecía de agua a los vecinos, sus familias y los animales de la casa.

Dentro del barrio se distinguen varias barriadas: Txorroaga, Belusti, Telleri, Ondategi, Orpategi. Estos nombres responden a las casas, pero a la vez también designan a las familias que residen en ellas. Si alguien dice que es de Orpategi u Ondategi, se sabe de qué casa y de qué familia es.

Estas barriadas han sido lugares de cultivo agrícola, con sus huertas y campas. De ahí se abastecían las familias y los animales de la casa. Hoy en día predomina la hierba, aunque se sigue cultivando algo de huerta y criando algunos animales.

Otro núcleo de Mugartatza es el conocido como Errementeri o Tejera. De hecho, ahí había una Tejera o fábrica de ladrillos, con una chimenea alta, que perduró incluso después de terminar su actividad. En ese entorno en el siglo XX han convivido simultáneamente numerosos comercios: la tienda de Eusebi, la carnicería de Juan, la tienda de Juanita, el bar de Juanillo donde vendían carbón, la tienda-bar de Arandia… A partir de la década de los 70 se empezó a extender el comercio en Bilbao, creció Usansolo y sus servicios, y estos comercios locales fueron desapareciendo a medida que se jubilaban sus dueños.

En Mugartatza ha habido también una cantera, donde están los pabellones en frente de la Casa Larga; y numerosas fuentes, como Errekatxu, Gorri, etc.

Hoy en día ambos márgenes de la carretera están ocupados por pabellones industriales que han cambiado la fisonomía del barrio y del pueblo. Pero no hay más que adentrarse un poco por los caminos vecinales para sentir el aroma del pasado y reconocer otro tipo de vida no tan lejano en el tiempo.

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