Bedia y sus barrios

 
La carretera, la línea del tren y el río atraviesan Bedia de un extremo a otro, como tres arterias que recorren su cuerpo. El núcleo urbano y la mayoría de los barrios están a un lado del río; y al otro lado quedan barrios importantes como Eroso-Ugarte.

Eroso se le llama a la zona más alta, donde hoy en día se encuentra la ermita. Ugarte es la parte de abajo. Allí están las casas Ugartezarra y Ugartebarri, y la escuela de barriada.
En este barrio está situada la ermita de Santo Tomás, pero no siempre ha estado aquí. Antiguamente, estuvo en la zona denominada Santotomasalde, tal como delata el nombre. La ermita estaba dedicada a Santo Tomás, hasta que a finales del siglo pasado decidieron cambiar la celebración para pasar la fiesta al verano; desde entonces se festeja San Roque el día 16 de agosto. En esta ermita se ha celebrado misa dominical casi hasta finales del siglo XX, y también otros actos religiosos, como las flores de Mayo. Los funerales y las bodas tenían lugar en la parroquia, pero por lo demás el barrio ha tenido mucha autonomía.
A principios del siglo XX, La Diputación Foral de Bizkaia llevó a cabo un exhaustivo programa para hacer llegar la educación a todos los niños. Así, se abrieron escuelas de barriada para que ningún niño se quedara sin acceso a la educación. La de Ugarte pertenece a esa red, tal y como muestra su arquitectura y el rótulo que le da nombre. Antes de la guerra, en estos centros las clases se impartían en euskera en las zonas vascófonas. Los niños de Eroso, Ugarte, Ereño y Asteitza iban allí; pero no solo antes de la guerra. Después, las adecuaron al nuevo régimen y siguieron dando clases hasta la década de los 70, cuando se implantaron nuevos sistemas de enseñanza.

En Ugarte había dos bares, uno de ellos de propiedad municipal. En el mismo bar había también servicio de tienda y en la parte trasera una bolera. La zona de la iglesia y la escuela era lugar de reunión de los vecinos.

En Eroso y Ugarte encontraremos maravillosos caseríos, algunos agrupados en barriada y otros más dispersos y alejados. El caserío más típico está distribuido de esta forma: en la parte inferior de la casa está la cuadra para los animales; encima la vivienda para la familia y en la parte superior el camarote. Estas construcciones son de la época en que los animales ya estaban estabulados.

Entre los hermosos edificios destacaremos dos: la Torre de Tosubando, de los descendientes de los reyes de Navarra. Aunque después se ha utilizado como caserío y está muy transformado, aún conserva características de la antigua torre: por ejemplo, el arco y las ventanas.

Por otra parte está el caserío Artabene, que es uno de los más antiguos de la zona. Tiene a la vista los postes de madera y la parte delantera también está forrada de este material. En el interior conserva la única cocina completa de fuego central. En el siglo XVI lo adaptaron y le añadieron la escalera exterior y el anexo trasero. Pero todavía mantiene su estilo de caserío antiguo.

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