Bedia y sus barrios

 
Saliendo de la plaza, en dirección a Usansolo, nos encontraremos con los barrios Bidekoetxe y Asteitza. Hoy en día la carretera los atraviesa, pero veremos hermosas casas a ambos lados: Igalo, Bengoetxea… Son caseríos sólidos, que siguen teniendo ganado y que poseen grandes parcelas de terreno.

En este tipo de casas se han solido criar todo tipo de animales: ganado, gallinas, conejos, cerdos, burros, ovejas, cabras…, tanto para casa, como para vender sus productos.
De todas maneras, la vida del caserío ha cambiado mucho. Hoy en día, hay que producir mucho más para poder vivir de ello. Ahora es más normal que la familia trabaje fuera de casa, y utilice la misma solo como vivienda.

En el siglo XX en Bidekoetxe había tiendas y bares, como prolongación de la plaza. El propio nombre es una variante de Bediakoetxe. Antaño, era habitual comprar género para casa en los bares (comida, ropa, utensilios para la huerta…), o vino en la tienda.

A medida que se fueron construyendo empresas y talleres (Incoesa, Malibi…), se ha modificado considerablemente el aspecto de los barrios.

El tranvía de Arratia atravesaba el pueblo pasando por la Txokolateria, Kerexeta, Bidekoetxe, Asteitza, Astui…; y continuaba hacia Usansolo hasta llegar a Bilbao. Hoy en día se conserva el recorrido de las vías convertido en camino peatonal.

La carretera N-240 que une Bilbao con Gasteiz atraviesa el pueblo y condiciona su vida por la gran afluencia de camiones que se dirigen o vienen de Barazar. En realidad, la industria ha cambiado por completo el aspecto del pueblo; hoy en día las dos orillas están llenas de polígonos industriales, pabellones, empresas…

La industrialización de la segunda mitad del siglo XX conllevó una gran transformación de Bedia y Arratia, que es más perceptible a ambos lados de la carretera.

En Asteitza destaca el Palacio, un edificio construido a mediados del siglo XVIII siguiendo el estilo barroco de los palacios de Bizkaia. Tiene planta rectangular y está dividido en varios pisos.

Para pasar de Asteitza a Eroso hay un puente peatonal construido a mediados del siglo XX con un objetivo: transportar agua de Zaukutza al resto de barrios. Hasta entonces, la comunicación de los vecinos se hacía por el río, utilizando una pequeña embarcación para cruzarlo.

El río ha sido un punto de encuentro para la gente: las mujeres solían ir a lavar la ropa; los niños a nadar y a jugar; y los jóvenes a entretenerse. Esos jóvenes lo conocían tan bien, que sabían perfectamente donde cubría más o menos el agua. Pero por culpa de la industrialización la vida en el río se perdió: desaparecieron los peces, las plantas y los sitios para nadar. Los últimos años se ha recuperado el río y de vez en cuando incluso se pueden ver peces.

Multimedia